Nacionalización del agua
Recuperar el agua como un bien público, es lo que promueven un grupo de parlamentarios por la preocupante situación a la que se ha llegado en los últimos años en torno a los derechos de aprovechamiento del agua. La transnacional española ENDESA posee más del 83% de los derechos de agua en Chile y ahora pretende utilizar parte de estos para la creación de cinco Mega centrales en la región de Aysén. Esta situación realza la importancia por iniciar un debate público que permita una revisión al código de aguas promulgado en el 1981 y avanzar hacia el acceso equitativo y democrático de las aguas, evitando el uso monopólico del elemento más esencial para la vida.
Lamentablemente en Chile con el marco legal actual se puede dar un uso monopólico y especulativo de los recursos hídricos. Esta problemática se gesta a partir del régimen militar, concretamente en el año 1981, cuando se crea el Código de Aguas, cuyo marco jurídico define de forma simultánea al agua como un bien nacional de uso público y también como un bien económico, lo que en rigor se traduce en una “autorización oficial” para la privatización del agua.
A partir de esta instancia, cualquier persona o institución puede hacer una petición al Estado de Chile por el caudal de un determinado curso de agua, para los fines que estime conveniente. De esta forma se inicia la privatización de las aguas, se separa la propiedad del agua del dominio de la tierra, creándose el mercado de las aguas, mercado que a través de la compra y venta de derechos de agua, deja en la indefensión absoluta a las comunidades, las que ven como sus recursos hídricos se desvinculan de su territorio, esto debido a la ignorancia de las nuevas normativas.
El Código de Aguas dio origen a dos categorías de derechos de uso de aguas. Consuntivas y no Consuntivas. La diferencia entre ambos derechos dice relación con el compromiso de devolver un caudal al curso de agua. El derecho consuntivo es aquel derecho que consume aguas que sin devolución, al revés, el derecho no consuntivo devuelve las aguas a los ríos en un 100%.
Se sostiene entonces que el recurso hídrico ya no está disponible de forma igualitaria para los ciudadanos: en Chile más del 85% de los derechos de agua de uso Consuntivo se encuentran en manos del sector agrícola y más del 83% de los derechos de agua de uso No Consuntivo se encuentran en manos de ENDESA-ESPAÑA.
Un agravante más.
Una mención especial amerita la situación del agua potable en Chile. Son las denominadas empresas sanitarias las responsables de proporcionar el agua potable a los ciudadanos del país, empresas que durante los últimos años han adquirido el negocio a través de procesos privatizadores. Estas empresas son grandes consorcios nacionales e internacionales, que aprovechan la oportunidad de obtener suculentas ganancias por la supuesta incapacidad gubernamental para hacer funcionar un sistema de distribución de agua potable estatal, en este último caso, este sistema no contempla el pago de utilidades por parte de los ciudadanos.
El proceso de valorar los recursos hídricos como un negocio en expansión, ha erosionado de forma irreversible el acceso a un bien de uso público, provocando una enorme presión sobre las cuencas, afectando caudales ecológicos y a diversas formas de vida.
Las políticas públicas implementadas a través de la institucionalidad vigente han favorecido la gestión de los recursos hídricos como un producto más transable en la bolsa de valores, lamentablemente el calor generado por la sed de negocios puede evaporar el agua, recordándonos que el dueño del agua, es algo que llamamos “Planeta Tierra” y que la ha distribuido gratuitamente desde el inicio de los tiempos.
En relación a este tema el Obispo de Aysén Luis Infanti de la Mora, escribe una carta pastoral “Danos hoy el agua de cada día” (archivo en PDF). Este documento incorpora la visión religiosa de un problema que la humanidad debe resolver como conjunto coordinado de voluntades que lleven a un mejor vivir.
Fuente: elclarin.cl
